El 21: Ni bueno, ni malo

Cuando llegó la mechada tenía tanta maña hambre, que comencé a comer sin sacar foto, ¡COMO UNA PERSONA NORMAL!. Aunque la verdad, si hubiera esperado no me hubiera perdido de mucho”

Evaluación: 3/5 balazos al aire

Sitio Web: http://www.el21.cl/

Nos dirigíamos a evaluar el disque “mejor lugar de hamburguesas de Concepción” (del que conocerán la próxima semana), pero nos encontramos con el local lleno. De rebote y sin opciones para comer- atraídos por su nombre, más que por su establecimiento- regresamos un par de cuadras a “El 21: La Mechada penquista”, ubicado en la calle más transitada de Concepción ( O’Higgins 786, Concepción).

En la puerta, la cajera del local nos invitó a pasar, lo que habitualmente llamaría la atención. Con una espera de aproximadamente 15 minutos- otros pedidos posteriores demoraron menos- nos llegaron nuestras mechadas italianas: Carne de vacuno mechada, palta, tomate y mayo casera, más un vaso de bebida, tamaño normal. La mechada sola te sale por $3.700, en promo más la bebida son $3.800.

El veredicto

En lo que me pareció un amplio tiempo de espera me dediqué a sapear el local, porque claro,  la evaluación no sólo se debe enfocar en la comida sino también en el lugar, así que aprovechamos de mirar nuestro alrededor. Como ya adelanté la cajera tiraba el córner y cabeceaba al arco. Recepcionaba los clientes, repartía la carta, aveces también tomaba las ordenes y cobraba en la caja, lo que nos daba un poco de impresión de circo pobre.

Cuando llegó la mechada tenía tanta maña hambre, que comencé a comer sin sacar foto, ¡COMO UNA PERSONA NORMAL!. Aunque la verdad, si hubiera esperado no me hubiera perdido de tanto.

La carne, que estaba preparada con verduras, tenía un fuerte sabor a pimiento y especias, el pan era como una colisa de panadería pero un poco más largo, la palta y el tomate se notaban frescos. El sabor de todo junto, me recordó a los pancitos que uno se hace con la carne a la olla que sobra post navidad, ninguna maravilla para ser la autodenominada “Mechada Penquista”, aunque su propósito de alimentar, lo cumple. 

En medio de nuestro sandwich, una de los comensales que había pedido una ensalada hizo llamar al gerente del local. El reclamo aludía a la lechuga que no venía bien lavada, lo que por supuesto enciende todas las alertas de lo que estas comiendo. Así que inmediatamente había que bajarle varios puntos.

Cuando terminamos de comer, nuestra sensación fue de “Bah”, ni bueno, ni malo. A la media hora ya habíamos olvidado dónde y qué habíamos almorzado. 

El 21 es un lugar central pero que da la impresión de una picada de camiones en la carretera. Una mechada que intenta un sabor diferentes pero que no logra encantar. Un lugar para visitar cuando todo está saturado o vas contra reloj.  Ni bueno, ni malo, pero salvador.

 

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